Cuando recogimos el "silencio-jazz" del salón del Liceo donde preparaban la cena de los enamorados, no imaginábamos lo que podría ocurrir minutos más tarde. El traslado a pie resultó lleno de encuentros y simpáticas imágenes para recordar. Como ésta, justo en la puerta de los juzgados mientras Rafaello sostenía el decorado y los recién casados posaban gustosos: "miren al pajarito".
"mis ojos sin tus ojos no son ojos"
"mis ojos sin tus ojos no son ojos"
Miguel Hernández
anecdotario
Cuando recogimos el "silencio-jazz" del salón del Liceo donde preparaban la cena de los enamorados, no imaginábamos lo que podría ocurrir minutos más tarde. El traslado a pie resultó lleno de encuentros y simpáticas imágenes para recordar. Como ésta, justo en la puerta de los juzgados mientras Rafaello sostenía el decorado y los recién casados posaban gustosos: "miren al pajarito".
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